Tengo pocas palabras, muy pocas, y puras sensaciones...
Me doy cuenta de que llego el momento de revivir esto, lo necesito.
Quiero compartir esta columna del diario La Nacion.
Ana María y Héctor
El mundo era el mundo, tal cual uno lo conoce.
Era el martes 7 de noviembre de 2007.
En un tribunal oral de Esquel, Chubut, acababa de declarar el primer testigo en el caso del crimen de un joven de 27 años, Mariano Drew, hijo de Ana María Suárez, docente, presente en el juicio.
En el banquillo de los acusados estaba Héctor Fabián Chávez, un chico de 25 años que se crió sin su madre, que sufrió tempranos abusos sexuales, que estuvo internado en varios institutos de menores, que es adicto al alcohol, que reconoció en el juicio haber matado al hijo de Ana María.
El mundo era el mundo, tal cual uno lo conoce.
Pero entonces ocurrió.
Ocurrió que el martes 7 de noviembre de 2007 el mundo fue, por unos minutos, otro mundo.
Otro mundo.
Quien sabe si uno mejor o peor, si más justo o menos justo, si más ejemplar o menos ejemplar, pero el mundo fue en un momento del martes 7 de noviembre de 2007, otro mundo.
Y fue cuando Ana María Suárez se levantó de su silla y se acercó al acusado, Héctor.
Y le dijo lo que le dijo.
Le dijo que lo perdonaba.
Le dijo que no quería que sufriera.
Le dijo que en esta tierra hay mucha violencia y que él fue víctima de esa violencia desde que nació.
Le dijo otras cosas, le regaló un rosario, para que lo acompañara toda la vida, y después no dijo nada más.
Entonces los dos, ella y él, se abrazaron.
Y los dos, ella y él, abrazados, se pusieron a llorar.
Desconsoladamente.
Ana María y Héctor.
Mientras, los jueces los miraban como quien mira algo que parece de otro mundo.
Mientras, en la sala colmada de público sólo se oía un silencio de otro mundo.
Mientras, un fotógrafo tomaba una foto de algo que nunca pasa en este mundo.
El mundo fue efectivamente otro mundo por unos minutos.
Otro mundo.
Quién sabe si uno mejor o peor, si más justo o menos justo, si más ejemplar o menos ejemplar, pero el mundo fue, en un momento del martes 7 de noviembre de 2007, otro mundo.
Y después de unos minutos el mundo volvió a ser el mundo. El hijo que tanto amaba Ana María no volverá a estar vivo, el acusado Héctor Fabián Chávez pasará nueve años en la cárcel, según acaba de dictaminar el tribunal. El mundo volvió a ser el mundo, la tierra a la que hizo referencia Ana María, en la que hay mucha violencia, y hay secretas víctimas que la padecen desde que nacen, que a veces se convierten en victimarias y a veces no. Y así seguirá siendo, hasta que este mundo sea otro mundo no por un instante, sino todo el tiempo.
Mientras, sólo queda el recuerdo de cuando el mundo fue unos minutos otro mundo, el día que Ana María Suárez abrazó al chico que mató a su hijo.
Por Mex Urtizberea
Para LA NACION
18 nov 2006
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3 comentarios:
yo vendria a ser como el hincha de camerun de este blog :P
purretes abstenerse.
que buena nota... y que loca esa situación... hay que ser muy cuerdo (o estar muy loco) para hacer lo que esa mujer hizo...
que lindo volver a leerte, this!! que no pasen meses para el próximo!
besos!
Hello
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